Cansancio cofrade. Capitulo I Domingo de Ramos



Como sabemos todos los cacereños, el cofrade de nuestra ciudad no es de una cofradía en concreto, no es cofrade de los Ramos o de las Batallas, sino que es cofrade de la Semana Santa Cacereña. Esto es así porque la gran mayoría de los hermanos es de varias cofradías. Y es que uno empieza el jueves, el viernes de dolores y el sábado a colocar los pasos, a realizar los desfiles de traslados y algunos vía crucis y mesas de ofrendas... (La burrina San Juan- ACISJ, Cristo de la Expiración), y termina la semana después de la Semana Santa desmontando y colocando todo bien guardado para el año siguiente. Se pasan muy buenos ratos y se aprende mucho en los montajes y desmontajes pero lo verdaderamente importante transcurre entre estas dos acciones.
Todo un año esperando y te levantas el domingo de Ramos bien temprano, como si fuese el día 6 de enero y se acabasen de ir los reyes magos. Te despiertas con una gran ilusión y es que en ocho días vas a vivir la pasión de Cristo con recogimiento pero sabiendo que el domingo de Resurrección vencerá a la muerte y se aparecerá con gloria para decirnos el último mandamiento, "amaos los unos a los otros como yo os he amado". Una vez te preparas te vas al desayuno de los Ramos. Te encuentras allí con muchos hermanos y compartes con ellos agradables conversaciones. Tras coger fuerza con los churros y las migas, el mayordomo y el director espiritual te dan la bienvenida un año más a la Semana Santa y vas con el resto de hermanos a la misa previa a la primera procesión de la Semana de pasión. En la misa escuchas la estupenda interpretación que hacen los fieles en las lecturas de la pasión y muerte del Salvador y tras estas, comienzan los nervios. Comienzan a correrte mariposas por el vientre, igual que cuando vas a ver a una chica. Vas a ACISJ para meterte en los turnos. De repente escuchas el estruendo de los tambores y piensas, comienza de verdad la Semana Santa, y te propones darlo todo para que la pasión del Señor llegue a todos los fieles y puedan reconocer estos el sufrimiento que pasó Cristo para poder salvarles y dar ejemplo con su amor y su perdón. Tras esto comienza la procesión y asistes con emoción a la salida, la bendición de palmas, la saeta de Pepe Cantero, el río de palmas de la calle Pizarro y te das cuenta de que las calles están abarrotadas de familias, decenas de niños con sus palmas, la bajada de los adarves de la burrina, el paso por el arco de la estrella y después te encuentras la plaza abarrotada de gente, del mismo modo que la plaza de San Juan por donde el paso luce más, se recrea en un caminar lento y suave. Los hermanos no quieren que termine, pero suena el himno y finalmente se recoge el Señor, que ha pasado por Cáceres como lo hizo hace dos milenios por Jerusalén, siendo bienvenido, ovacionado, respetado y adorado. Tras esto te encuentras con tu familia y cada uno te va contando como ha vivido esta primera procesión. Después vas a la comida de hermandad donde compartes tus experiencias con el resto de hermanos y a las cinco de la tarde te marchas a casa para cambiar unas túnicas por otras para ir a la procesión del silencio con La caída y la Misericordia. Aquí es cuando notas el primer aviso de cansancio cofrade, te duelen un poco los pies y ya notas que los "angelitos" y los varales han rozado tu cuerpo. Pero la ilusión es igual o mayor porque vas a llevar ahora sobre tus hombros a la Virgen María en un extraordinario paso de palio y con La banda de la diputación detrás. Llegas a Santiago y te encuentras a muchos de los hermanos con los que habías estado por la mañana. El recorrido precioso a la par que largo ya que llega hasta Cánovas, pero merece la pena llevar dos pasos tan bellos hasta tan lejos con tal de ver como se emocionan los asistentes, tanto hermanos de la cofradía como público en general. Es tan bonito ver estos dos pasos subir la cuesta de Godoy, su paso por la plaza y San Juan, las espectaculares subidas de Gran Vía y la cuesta de hacienda, La salve en el hospital, su paso por Cánovas, el acto de Santo Domingo con la cofradía de los Estudiantes, y finalmente la llegada a Santiago. Cuando te quieres dar cuenta el Domingo de Ramos ha terminado. Uno de tus hombros ya se encuentra bien rojo y el otro anaranjado. Tus pies también han notado cada paso por el empedrado suelo cacereño. Pero te vas contento porque has vivido momentos mágicos, en los que has llevado al Señor y a la Virgen Santísima a muchos cacereños y los has emocionado, porque has hecho que realmente Cristo y María estuviesen ahí, mostrando que pase lo que pase debes amar, respetar y perdonar a aquel que está a tu lado. Además tu mismo te has emocionado al ver al Señor y a la Virgen y has vivido momentos indescriptibles que te hacen sentirte muy bien y que te permiten alcanzar estos valores que Cristo nos da.

Ya ha acabado el Domingo de Ramos,
ya ha llegado en la burrina,
ese al que coronarán de espinas
ese Cristo al que nosotros amamos

La virgen le sigue andando
y no abandona al Salvador
la virgen sigue llorando
y sufriendo por el Señor.

Con la cruz a cuestas ha tropezado,
y tras su encuentro con la magdalena,
su rostro ha quedado grabado,

un soldado con una cadena
amenaza al condenado
que le mira con cara de pena.

Julián

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