Hace un par de años soñé algo que me gustaría que se produjera en la realidad aunque, si bien no hay nada imposible, es demasiado difícil que se realice. Algunos de los que lean este artículo recordarán que esto ya lo exprese en algún foro de nuestra Semana Santa. Lo escribo de nuevo para que muchos lo recuerden y otros lo imaginen por primera vez.
El sueño consistía en una procesión, en la madrugada del jueves al viernes Santo. Los pasos: Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Esperanza. El recorrido completo no recuerdo cual era en el sueño, pero de lo que estoy seguro es que llegaban hasta Cánovas. Lo recuerdo porque tengo una imagen grabada en mi pensamiento que nunca se me olvidará, en la que aparece en primera instancia, el Señor de Cáceres, Jesús Nazareno, alumbrado tan sólo por sus cuatro faroles de plata, ya que todo el alumbrado público estaba apagado, y el paso carecía de focos. El Señor aparecía escoltado por delante por largas filas de capuchones morados y detrás, la Banda de la Cofradía del Nazareno. Al fondo, el paso de palio de La Esperanza. Del mismo modo alumbrada tan sólo por la candelería y por los faroles de cola. Delante de ella, cientos de mujeres vestidas de mantilla, y por detrás del paso, La Banda Municipal. Ambas bandas tienen por repertorio musical las marchas dedicadas a las dos imágenes que junto con la patrona, la virgen de la Montaña (a la que lleva en la gloria el paso de la Esperanza) son las más veneradas de nuestra ciudad. Las calles hasta la bandera de gente en respetuoso silencio, el jefe de paso llama con su llamador a unos hermanos de carga que tienen el corazón a 160 pulsaciones porque están llevando a sus titulares por las calles de su ciudad. Rasga la noche una saeta, termina la saeta y nadie se funde en aplausos, porque no es un día de fiesta, sino de reflexión, de recogimiento, de admirar en silencio el milagro que en Cánovas se está produciendo. La saeta ha hecho que se nos ponga la piel de gallina. El Señor va andando por las calles de Cáceres, con su rostro moreno dolorido, en silencio, le sigue su Madre con carita de pena, angustia que llora sangre porque una espada está apunto de traspasar su pecho. Un mecer suave de los hermanos hace que parezca que las imágenes realmente estén recorriendo este camino hacia el calvario. La cruz guía salió a las tres de la madrugada de la iglesia de Santiago. La esperanza se recoge ya a las tres de la tarde en San Juan. En su caminar han pasado por las calles de la ciudad dejando a los cacereños llenos de emoción, de angustia pero a la vez de Esperanza, porque el señor les ha dicho, que el domingo estará junto a su madre en la plaza mayor resucitado.
Creo que este es un sueño bastante bonito, y supongo que es el de muchos cofrades cacereños. No se cumplirá pero, ¿te lo imaginas?
14/02/2008
Creo que este es un sueño bastante bonito, y supongo que es el de muchos cofrades cacereños. No se cumplirá pero, ¿te lo imaginas?
14/02/2008
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