Estabas más guapa que nunca. Estrenabas la forma de las flores de los jarrones laterales, la ilusión era como cada año un poco mayor, pero no pudo ser. Cáceres entero te esperaba en la calle. La Junta Directiva de los Ramos se reunía en la puerta de San Juan mirando al cielo, un cielo encapotado, no se podía arriesgar. Se decidió no salir a hacer la estación de penitencia. Los hermanos de la cofradía, saeteros, algunos miembros de las bandas que iban a tocar, y los propios cacereños que no podían asimilar que este año te ibas a quedar en casa entraron en San Juan y te rezaron la salve, y TU, Señora, no pudiste aguantar y desde el mismo cielo te pusiste a llorar, mientras te cantaban saetas a ti y a tu hijo que clavado en la cruz estaba pidiendo perdón para aquellos que le ejecutaban. Tu emoción señora, al ver a tus hijos cantarte y rezarte hacía que tus lágrimas se precipitasen desde el cielo. Y un sentimiento en el corazón de cada hermano: salir al año que viene con más ganas si cabe. Sacarte señora del templo para llevarte al corazón de los cacereños. Salir a derrochar esperanza en las almas de esas personas que te esperan cada año a tu salida en la plaza de San Juan, o en el gran teatro, o en obispo Galarza, o en cualquiera de las calles del recorrido. No olvidemos a esas mujeres vestidas de mantilla, que a tu lado te acompañarán también en este 2008. Pidiéndote que las sigas alumbrando con la luz de tu Esperanza. Y es que Señora, tu cara de niña es irresistible para los cacereños. No se puede evitar que las lágrimas se derramen por nuestras mejillas cuando te vemos ya llegando a San Juan, al final de la procesión. Justo en ese momento que comienza a sonar Macarena de Abel Moreno te miramos todos a tu cara, que derrama lágrimas de sangre y de dolor, de haber perdido al hijo de Dios, pero al mismo tiempo esa boquita entre abierta derrocha esperanza, porque tu hijo nos dijo que al tercer día resucitaría, y tu tienes fe en Él, al igual que cada uno de nosotros. Tu cara, tiene guardado un secreto, y es que hay días que pareces triste, pero llena de esperanza, y otros que pareces estar alegre, sonriendo, como cuando voy a verte el resto del año.
No hay comentarios:
Publicar un comentario