Carta a la Junta Directiva de la Cofradía de los Ramos

Siendo este el blog de María Santísima de la Esperanza, quiero realizar algunas valoraciones sobre nuestra cofradía.
La cofradía de los Ramos, tiene poco más de medio siglo de vida. Tiene como imágenes titulares a María Santísima de la Esperanza y al Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Además posee el grupo escultórico de la Entrada de Jesús en Jerusalén y el Cristo del Perdón. La Virgen de la Esperanza procesiona desde 1960 en un trono de alpaca plateada impresionante.
Fue con esto con lo que se encontró la actual Junta Directiva al llegar al timón de este barco, que no es otro que la cofradía de los Ramos.
En el año 1997 en una desafortunada levantá, una de las velas de la candelería de la Virgen cayó sobre las demás y provocó unas llamas que se levantaron hasta el techo de palio.

En ese momento, tanto la sagrada imagen como el impresionante trono corrieron el peligro de acabar reducidos a cenizas. La imagen de la Esperanza, a escasos centímetros del fuego es algo que nadie se podía imaginar en ningún momento previo al incidente. La pericia y la sangre fría de los hermanos de carga hizo posible que el enorme fuego se apagase en apenas un minuto.

Milagrosamente, los únicos daños producidos fueron las quemaduras de un hermano de carga que al agarrarse al varal se abrasó la mano, la saya de la Virgen que se quemó ligeramente quedando de un color marrón y algunas quemaduras leves de algunos hermanos. Desde mi punto de vista, este fue el punto de inflexión de una cofradía,

que a partir de ese momento solo ha hecho que crecer a un ritmo frenético en todos los sentidos (antes, a mi modo de ver, crecía cada año pero de forma muy moderada).
La cofradía desde ese momento, ha cambiado casi por completo. Desde precisamente la colocación de la candelería, a la organización, pasando por el patrimonio.
Comenzaremos repasando el paso de palio. Gracias en gran medida a Doña Mercedes Calle, cuyas donaciones a la Virgen han sido cuantiosas, y al buen uso de estas por parte de la Junta Directiva, el paso de la Virgen ha rejuvenecido por completo. Varales de carga de madera han sido sustituidos por unos nuevos de metal, la candeleria, cuyas velas salían en procesión medio caídas, ahora salen todas perfectamente aseguradas, rectas sobre unos candelabros de plata. El trono ha sido replateado y reestructurado en el taller de Manuel de los Ríos de Sevilla. Las bambalinas y el techo de palio han sido bordados en oro, y en la gloria, aparece un óleo de la Patrona de Cáceres, la Virgen de la Montaña, vistiendo un manto verde esperanza. Además, en la parte trasera el paso cuenta ya con unos candelabros de cola que hacen que el paso de palio esté completado de forma compacta y armónica. A todo esto hay que unirle, lo que ya poseía, el manto bordado, la saya nueva, las dos coronas (una plateada y otra dorada) y las numerosas joyas, pañuelos y medallas con las que procesiona la Virgen. Y finalmente, la flor que ocupa el centro de tan impresionante escenario, María Santísima de la Esperanza, a esa que cuando esta por San Juan le gritan vivas y le dedican poesías, saetas y lo que a mí mas me gusta: guapa, guapa y guapa, porque a mi me gusta que las verdades se digan bien alto.

Además del gran lavado de cara del paso de palio, el Cristo del Perdón ha sido adquirido hace también pocos años, las andas de los demás pasos también han sido realizadas hace pocos años. Podemos añadir además los cuatro faroles nuevos del Cristo del Perdón, los dos candelabros de guardabrisa, los angelitos de este año, los cordones dorados, las potencias de las imágenes, los impresionantes hachones procedentes del Divino Cautivo, etc. Y a todo esto podemos añadir también los nuevos estandartes, libro de reglas, heraldos, etc. La verdad es que el patrimonio de la Hermandad ha crecido en pocos años de forma impresionante.
Pero no solo por ello ha crecido la Cofradía. La hermandad ha crecido en otros sentidos que son, si cabe, mucho más importantes. Puedo decir sin miedo a equivocarme, que la Cofradía de los Ramos sale a realizar sus tres procesiones con una seriedad, una personalidad, un estilo, una humildad, que ha hecho que los hermanos de la Cofradía nos sintamos especialmente orgullosos de pertenecer a ella. No solo por las bellas imágenes que van sobre las andas, ni por la devoción que tenemos hacia ellas, que es mucha, sino porque en nuestra cofradía existe realmente HERMANDAD.
La cofradía de los Ramos, es un ejemplo de organización y de seriedad. Cuando sale a la calle en cada una de sus procesiones, todo esta previsto y planeado, cuando andar, cuando parar, colocación de cada elemento y cada hermano, actuación en caso de lluvia, de fuego, prácticamente todo. No hay voces ni improvisaciones, todo esta preparado a conciencia.
Todo este conjunto hace que por ejemplo este año, en lugar de 3 turnos cortos para sacar los 2 pasos del miércoles, se haya podido salir a la calle con 4 turnos, precisamente en una época de crisis de hermanos de carga en la Semana Santa cacereña, nuestra cofradía aumenta en un turno.
Además, el respeto y admiración del público a nuestra cofradía es mayúsculo.
Todo ello provocó que este miércoles de la Esperanza, la plaza de San Juan y todas sus calles aledañas, se encontrasen absolutamente abarrotadas para ver salir la estación de penitencia.
Pero no quiero que penséis que este artículo es un artículo de prepotencia. Este artículo es tan solo una pequeña muestra de agradecimiento a cada uno de los hermanos que han hecho posible que todo esto sea así. En primer lugar, a la Junta directiva, encabezada por su Mayordomo, Don José Manuel Martín Cisneros, uno de los máximos culpables de todo esto. A su extensa sabiduría sobre la parte antigua de nuestra ciudad y sobre la Semana Santa, hay que añadirle su exquisito gusto para decorar los pasos, nadie como él sabe que le conviene a cada paso cada año. Quiero, además, destacar una frase que me dijo en uno de los montajes de 2008: -antes, decorábamos los pasos tapando defectos, ahora, lo hacemos mostrando las virtudes-. Y en verdad tiene razón. Cada uno de los pasos están imponentes, impresionantes, preciosos. También he de destacar su extraordinaria dirección de la Junta Directiva. En ello se ve ayudado por Fernando Paniagua Guerrero, nuestro Hermano Mayor. Uno de los principales culpables de la organización de la procesión, de la seriedad, la humildad y honor con que sale a la calle esta cofradía. En todo ello se ven secundados por una junta directiva excepcional, cada miembro de esta, lo mismo ayuda a la organización durante el desfile, que limpia las imágenes, que dirigen un paso, que monta los pasos, que pone claveles. Todo lo hacen, a mi modo de ver, a la perfección. Y además, a todo esto he de añadirle las acertadísimas decisiones que han tomado en los últimos años. El año pasado, con apenas unas gotitas que pararon enseguida, decidieron suspender la procesión, y menos mal, porque a las 9 de la noche, cayó un chaparrón de golpe que hubiese provocado daños irreparables. Este año, el Martes Santo pasó exactamente lo mismo. Y este año, se decidió acortar el recorrido y suspender al poco tiempo de haber salido la procesión del Miércoles Santo, y de nuevo acertaron ya que a las 9.30 cayó un fuerte chaparrón en nuestra ciudad. Pero aunque estos chaparrones no se hubiesen producido, las decisiones hubiesen sido igualmente acertadísimas, porque con el patrimonio de la Cofradía, y de Cáceres, no se puede jugar a la ruleta rusa.
Por todo ello quiero daros las gracias a todos los Directivos.
Por otro lado, vuelvo al tema que apenas toque antes. La verdadera hermandad que se ha creado en esta cofradía. Además de apreciarla en los tradicionales desayunos, y en las novedosas comidas de hermanos, o en la mesa de ofrendas o en los montajes, donde realmente he apreciado la verdadera hermandad que hemos creado entre todos, ha sido en estos dos años en los que la lluvia ha decidido estropearnos nuestras estaciones de penitencia. Las emociones que se han desatado en estos dos años, cuando la cofradía o no ha salido o ha salido y se ha recogido han sido impresionantes. Me he sentido orgullosísimo de estar a vuestro lado en estos momentos herman@s de la cofradía de los Ramos. Escuchar vivas el Cristo de la Buena Muerte cuando entró en San Juan, y a María Santísima de la Esperanza que entró entre vivas y gritos de Guapa , Guapa y Guapa, eso no tiene precio, al igual que el verla salir con los ojos brillantes de San Juan, o las lágrimas que se derramaron por las mejillas de muchos, entre ellas las mías, al ver que otro año más tocaba suspender la procesión, o las poesías y saetas que se recitaban con más amor y ganas que nunca, la gente que no se iba y que deseaba aprovechar cada segundito para rezar a Cristo y a María, etc. Todo eso queridos hermanos, es lo que hace que me sienta muy a gusto y cómodo, que me sienta especial por estar a vuestro lado, por estar en esta cofradía. Por todo ello, os doy las gracias a todos los hermanos de la Real y Fervorosa Hermandad de Nazarenos y Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte, Virgen de la Esperanza y San Juan Bautista.

Julián

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