Se buscan COFRADES...

Va llegando el verano y la Semana Santa se encuentra en estos momentos en el momento más lejano. Queda muy distante la Semana de Pasión, pero también los quinarios, triduos... Ahora lo único que vemos son las cercanas vacaciones de verano previo paso por los temidos exámenes o por el duro mes de julio para los trabajadores.
Venía por la calle tras finalizar un examen cuando me ha venido a la cabeza el qué hacer de las cofradías durante el año. Ahora es una época de parón tanto en las Hermandades como en las webs cofrades que no se pondrán de nuevo en marcha hasta principios de septiembre. Pero es ahora cuando se puede parar uno a pensar en que es lo que realmente necesitamos. Queremos que nuestra fiesta sea Declarada de Interés Turístico Internacional pero... ¿nos lo merecemos? ¿Merecemos que nuestra Semana Santa sea un referente en España y en el mundo? Pienso realmente que no. Nuestra Semana Santa no puede ponerse al nivel de la de Sevilla, la de Málaga o la de Valladolid por una sencilla razón, tenemos ilusiones (bueno, de vez en cuando) tenemos ganas (si, en cuaresma), nos esforzamos (si, en Semana Santa) y no somos constantes. Carecemos como podéis apreciar de los cuatro ases de la baraja. A lo que hay que unir nuestro gran espíritu de destrucción de aquello que es novedoso o aquello que con un poquito de esfuerzo y constancia parece que funciona. Pensamos que con la ilusión de 40 días y el esfuerzo de una semana vamos a ponernos al nivel de grupos mucho más numerosos y experimentados que nosotros, que además se esfuerzan infinitamente más, tienes ilusión, ganas y constancia todo el año... Es francamente improbable. Nos ilusionamos más que nadie dos días para olvidarnos el resto del año y centrarnos en otras ilusiones que también abandonamos periódicamente. El trabajo no puede ser únicamente de algunos directivos de las Juntas de Gobierno de las Hermandades, es más, el esfuerzo, la ilusión, las ganas y la constancia tienen que partir de los hermanos que ya estamos en las cofradías. ¿Y cómo podemos hacer esto? Con una vía de dos raíles, el de la exigencia (a nosotros mismos y a las juntas de gobierno, así como a las instituciones tanto eclesiásticas como políticas) y el de la cooperación (con los hermanos de nuestra hermandad y con los de la de enfrente). Debemos exigir que se hagan proyectos, que se presenten novedades, que haya un esfuerzo constante. Pero para que esto se produzca, la colaboración de los hermanos es vital. Se necesita ir de representación a una procesión, pues un montón de voluntarios, se requiere hermanos para ir a un colegio a explicar lo que significa la Semana Santa y la ilusión que nos genera, pues otro montón de voluntarios. Las hermandades necesitan el mayor número de hermanos posible. Esta es la pieza clave para ponernos a la altura de otras Semanas de Pasión. Para ello, debemos explicar a familiares, amigos, alumnos de colegios... lo que significa esto, lo bonito que es vivirlo desde dentro... Convencerles de que lo prueben. Por que vosotros sabéis, que si lo prueban, les pasará lo mismo que a cada uno de nosotros, que tendremos auténtica adicción por la Semana Santa. Por otro lado, debemos exigir que las cosas se hagan bien, que las asambleas no sean una mera lectura del acta anterior y que las preguntas y las propuestas de los hermanos sean atendidas con interés y sean cuando menos valoradas en favor de ponerlas en práctica si son buenas. En Cáceres, normalmente por muy buena que sea la idea, se descarta en cuanto no es propia. Da igual en la posición que estemos. En lugar de valorarla o enriquecerla, la desechamos con desprecio. Por otro lado, la cooperación entre hermandades es fundamental. Si una necesita hermanos de carga...Se va a sentir lo que sienten los hermanos de otra Cofradía con un gran honor e intentando igualar su ilusión por mostrar sus imágenes en la calle. Si una cofradía necesita ayuda para trasladar las andas se va a ayudar y a conocer a más hermanos.
Por otro lado, hay que fomentar por todos los medios que la gente esté cercana a la iglesia. Los domingos, los hermanos tiene que ir a la casa espiritual para escuchar la palabra de Dios y para estar cerca de sus imágenes.
Los niños de entre 9 y 14 años, que comienzan a aburrirse en la fila, hay que meterlos en una banda, apuntarlos para llevar estandartes, faroles, capuchones... ¡Qué el espíritu no se pierda! Una vez que esta constancia se va generando, se pueden plantear nuevos proyectos como los ensayos. Con ellos no solo se embellece el desfile procesional sino que se crea un ambiente de hermandad. Fuertes lazos de amistad. A partir de todo esto, cuando se aprecia la belleza de la procesión, el esfuerzo, la ilusión, la constancia, la hermandad y amistad, la gente de fuera se anima y se introduce en las cofradías, el turismo aumenta. Se generan más actos (conciertos, salidas extraordinarias, excursiones...). Lo que genera más riqueza en la ciudad y en las Hermandades, lo que permite que los pasos se puedan hacer más bellos aun...Todo esto es una dinámica en la que se requiere esfuerzo para entrar y para mantenerse en ella, pero que genera una serie de satisfacciones espirituales, de amistad y hermandad, de fe, de sentirse bien...
Todo ello va en beneficio de las personas que pueden realizar esto. Estos no son otros que los cofrades, los que hay, y los que pueden crearse.

Julián

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo prácticamente en todo lo que dices en tu artículo, salvo en una cosa, que por otro lado es la columna vertebral de tu escrito, que es el hecho de merecernos el interés turísitico internacional. Yo creo que sí nos lo merecemos, por varios motivos.
El primero es que lo que se declara de interés turístico no es la vida de las cofradías, sino la Semana Santa. Y esa, querido Julián, aquí sabemos hacerla muy bien. En segundo lugar, creo que compararla a la de otras ciudades tiene varias lecturas. Si nos vamos a Sevilla, es evidente que ellos viven la Semana Santa todo el año, pero... ¿En las otras ciudades que mencionas y que tienen ya el citado reconocimiento, también la viven así? Conozco algunas cofradías de estas ciudades, y he de decirte que tienen el mismo problema que nosotros. Son muy semanasanteros, pero poco cofradieros. Desde luego, vivir la Cofradía todo el año ayuda, y mucho. Pero no vivirla no tiene que ser un problema a la hora de conseguir el título. Otra cosa es que pensemos que este reconocimiento internacional sea necesario o nos beneficie. Yo creo que ni una cosa ni la otra. Ni es necesario, ni nos beneficia. A quien mejor le viene es a la ciudad, no a las Cofradías, a las que creo que les va a dar igual el titulillo, más que nada porque de él nada se llevan y sí las obliga a dar otra vuelta de tuerca al trabajo diario. Es una cosa más política que cofrade. A mí, particularmente, me trae al fresco el interés turístico. Pero en cuanto a si nos lo merecemos o no... yo creo que tenemos suficientes bazas como para hacerlo realidad.
Saludos cordiales, hermanos.