El domingo 21 de Diciembre de 2008, los principales colaboradores del Blog de la Cofradía de los Ramos realizamos una excursión a Sevilla para finalizar la Semana de la Esperanza.
El plan era escuchar misa en Triana, intentar ver alguna Hermandad (aparte de la Esperanza) como la del Cachorro o la Estrella (algunas ya conocidas por algunos de nosotros), después acudir al Besamanos de la Macarena (en la hora de la siesta que en Sevilla siempre hay menos gente) y tras esto, en caso de que el ayuntamiento estuviese abierto, visitarlo para ver el palio de la Señora de San Gil, ya que del mismo modo, algunos de los miembros de nuestra delegación no lo habían podido apreciar en anteriores visitas.
Uno, comienza a darse cuenta de que está en Triana (cuando se entra por la parte de abajo porque te has pasado la salida correcta) por el nombre de las calles por las que va pasando. San Gonzalo, San Jacinto, Plaza del Altozano, Betis, Pureza, Castilla... que recuerdan a las Hermandades y sus pasos de misterio que tienen su sede canónica en ellas como La Estrella, el Soberano Poder, Cachorro, La Esperanza, La O... Las aceras llenas de naranjos dan argumento a esos testimonios que inundan pregones sevillanos de azahar sevillano. Las balconeras también son indicador de que se está en la ciudad mas católica y marianista del mundo. Prácticamente todas tienen colgada y extendida la figura del niño Jesús sobre una manta color Burdeos. Impresiona que allí se vive la fe de verdad y todo el año, sin reparos, sin miedo al que dirán, porque todos son así. Triana y Sevilla enamoran nada más entrar.
En nuestro camino hacia la Catedral de Triana, como se conoce popularmente a la Iglesia de Santa Ana, vemos como la calle Pureza (donde se encuentra la Capilla de los Marineros, sede canónica de la Hermandad de la Esperanza) está levantada por completo. Pero no solo está en obras el piso, sino que todas las casas aledañas y por supuesto la Capilla de los Marineros han aprovechado el momento para realizar reformas. Una vez llegamos a Santa Ana, nos ponemos nuestras medallas de los Ramos, y al ocupar nuestro sitio en uno de los bancos traseros, la vemos a ella. Ya estoy aquí Señora, un añito más para ver tu cara gitana llorar cuando tu pueblo te reza.
La gente va entrando en la Iglesia para escuchar la misa de 12. Entre una de esas personas, soy capaz de reconocer a Juan Manuel López Díaz, el Capataz de mi Esperanza.
Uno va a Triana con la Esperanza de ver a la Señora, de rezarle y de cantarle la Salve Marinera. Tenía la certeza de que esto último se produciría tras la bendición posterior a la eucaristía, como es habitual en la Capilla de los Marineros, pero me estaba olvidando de que estábamos en Santa Ana. Pensé que podría prepararme para tan ansiado momento tras tomar el cuerpo de Cristo pero, cual sería mi sorpresa cuando el sacerdote, hace una especie de paréntesis en la misa y comienzan a cantar la Salve Marinera a la Reina de Triana. Un calor sofocante comienza a recorrer mi cuerpo, mis ojos ahogan por momentos mientras mi corazón se siente afortunado por tener el privilegio de cantar junto a los trianeros tan preciado rezo. Una vez llegado el momento de tomar el cuerpo de Cristo, no dejo escapar la oportunidad de ir por el pasillo central para poder ir acercándome mientras la miro a sus ojos divinos. Justo en la mitad, se me brinda la posibilidad de apreciar, a mi izquierda, la imagen del Santísimo Cristo de las Tres Caídas que se halla también allí expuesto al culto. Un sueño más se cumple, recibir a Cristo dentro de mí en presencia de la Virgen Santísima. Una vez terminada la Misa, y tras el rezo de la Salve Regina a Santa Ana, pierdo a los otros cuatro miembros de la expedición, unos visitando al Cristo, otros a la imagen de San Pedro, otros a la Divina Pastora... yo decido empezar por la Esperanza a la que comienzo a realizar imágenes para poder presentárselas a ustedes:



