Hermano Mayor


Es habitual, en las reglas de las hermandades de nuestra ciudad, delegar la labor de Hermano Mayor al hermano con más años en la Cofradía, que desee ostentar ese cargo, y que cuente con el respaldo, tanto de la Junta Directiva como de los Hermanos de la Cofradía en general. En la Real y Fervorosa Hermandad de Nazarenos y Cofradía de los Ramos, este cargo lo viene desempeñando desde hace más de un lustro Don Fernando Paniagua Guerrero. En estos años, la Cofradía de los Ramos ha destacado y ha sido referente por su rigurosa y espléndida colocación y orden. Uno o dos pasos, dos o tres bandas, numerosos hermanos de escolta y de carga han lucido como nunca en cada Estación de Penitencia gracias a una ardua labor silenciosa de la Junta Directiva de la Cofradía. Pero, ¿quién es el encargado de organizar la Estación de Penitencia? En la Hermandad de los Ramos, esta labor la desarrolla el Hermano Mayor, al que se le supone sobrada experiencia y categoría para desarrollarla. Y vaya si la ha realizado. No parece algo demasiado complicado ordenar la procesión de la Burrina, en pleno Domingo de Ramos, con varias decenas de niños que se estrenan en la Hermandad, con un cuerpo de hermanos impacientes por disfrutar de la Semana Mayor... Es el Martes Santo otro día fácil, con un itinerario que difiere de un año para otro y que los hermanos prácticamente desconocen, con unas calles estrechas y sinuosas... Sin embargo, una vez superados estos desfiles "fáciles", toca el Miércoles Santo. Tres bandas, cantidad ingente de público para ver a la Esperanza, numerosos enseres, representaciones por doquier que desean estar cerquísima del palio, mantillas que desean acompañar a la Virgen de la mano, cuatro turnos de Hermanos de carga, de los cuales un 25% se presenta 20 minutos antes en las traseras de San Juan...

Sin embargo, desde que la cruz guía pone el primer pie en la calle, hasta que se canta el amén Jesús de la Salve a María Santísima de la Esperanza, todo se inunda de un orden exquisito. Ni un solo corte, cada tramo en su posición, los turnos preparados en su lugar esperando al relevo, cada miembro de la Junta Directiva con un documento de la organización del desfile y su tramo, cada representación en su lugar, la anarquía de las mantillas regida por un orden y un concierto adecuado a lo que se tiene entre las manos...

Todo este orden, que ha sido imitado por otras Cofradías (incluso el cambio de turno ha creado estilo), ha sido obra única y exclusiva del Hermano Mayor de nuestra Cofradía. Don Fernando, debido a su humildad no reconocerá tan clara evidencia, pero aquellos que hemos conocido su labor, la reconocemos y la valoramos.

De arriba a abajo, camina el Hermano Mayor con su campanilla y su vara de plata, que le estorba y le supone un peso que desvirtúa su labor de máximo servidor de la Hermandad.

La reorganización y cobro efectivo de las cuotas a los Hermanos, cuenta también con su incansable ímpetu por desmitificar el apodo de Cofradía de los Gitanos (llamada así por algunos hijos de los Hermanos fundadores por la falta de orden en comparación con los primeros años de la Cofradía).

La cofradía de los gitanos se ha convertido, en algo más de un lustro, en el referente principal de las Cofradías cacereñas por la extraordinaria labor en la organización de la Estación de Penitencia, de la cual tiene mucha culpa el Hermano Mayor, quien, ayudado por los directivos a los que ordena, ha conseguido crear un solemne desfile que sobrecoge cada Miércoles Santo a los Cacereños.

Esperemos desde el Blog de María Santísima de la Esperanza, que la Reina y Señora de los cacereños nos permita contar con la incansable labor de nuestro Hermano Mayor durante muchos años más, ya que ha aportado a la Cofradía un orden y un sentido solemne y de fe de las que no muchas cofradías puede presumir.

Muchas gracias a nuestro Hermano Mayor por el servicio que presta a nuestra Cofradía, y a la Junta Directiva que lo hace posible. He dicho.

Julián

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