Déficits de la Semana Santa Cacereña (caridad y labor social)

Hace unos días os comentaba como estábamos intentando subsanar algunos déficits del blog. Del mismo modo, nuestra Semana Santa tiene algunas carencias que se deben resolver si se quiere seguir progresando y no caer en el inmovilismo. Para ello, es necesario que sufra una serie de ajustes traumáticos pero que le producirán sin duda un mayor esplendor y desplegarán aun más la belleza tradicional que atesora.

De esta forma, la primera cuestión a abordar por ser la más urgente, y más en estos tiempos es el tema de la labor social y la caridad de nuestras cofradías. Precisamente este año, se hace arto más complicada esta labor debido a la menor cuantía económica que recibirán nuestras hermandades por parte del Ayuntamiento ya que es el mismo dinero a repartir entre más hermandades. Esta situación se produce precisamente a la par que desde el ayuntamiento se dotan otros actos que atraen menos turismo y sobre todo, menos turismo que deje dinero a nuestra ciudad. Tal es el caso de los grandes festivales de nuestra ciudad. No cuestionamos que puedan ser o no cultura y que en este aspecto enriquezcan a la ciudad. Lo que si nos planteamos es porque son tan numerosos, que beneficios suponen para nuestra ciudad a nivel económico, porque tienen que sufrir los muros de nuestra parte antigua sus excesos, etc. Muchos dirán que las cofradías cacereñas deberían intentar financiarse más por sí mismas y menos por subvenciones pero, nuestra Semana Santa es una de las más importantes del mundo, sin embargo, en su competencia con las grandes poblaciones de Sevilla o Málaga, se ve como gran perjudicada en la competencia. De este modo, el número de cofrades cacereños, pese a ser proporcionalmente mayor en nóminas que en aquellas ciudades o al menos similar (si tenemos en cuenta el número de cofrades por cantidad de habitantes), sale perdiendo al tener en cuenta el número de cofrades real. De este modo la Semana Santa cacereña no puede ser autosuficiente a la hora de financiarse si quiere colocarse a rebufo de estas Semanas de Pasión. Las Cofradías, a pesar de ser el único evento cultural o de cualquier otro ámbito que completa año a año la ocupación hotelera de Cáceres, y parte de los pueblos de alrededor durante más de una Semana, está viendo disminuida su subvención por cofradía mientras observa como el número de festivales y por tanto, las subvenciones a este tipo de actos, que apenas dejan un céntimo en la ciudad entre gran cantidad de residuos, proliferan por doquier. Se aporta también una gran subvención a los carnavales, una fiesta que nunca tuvo una gran tradición en nuestra ciudad y que se intenta convertir por decreto en un evento importante, algo que supone otro desvío de fondos a un asunto que no es comparable a nuestra tradición de casi siete siglos de historia.

Ante toda esta situación, nuestras Cofradías apenas pueden arreglar con sus fondos los pequeños desperfectos que se producen en alguno de sus enseres, comprar alguna minipieza de orfebrería, o donar algunos euros a Caritas diocesana. Alguna, con mucho esfuerzo de aportaciones individuales y con numerosas papeletas y excursiones puede permitirse algo más. Sin embargo otras hermandades se han visto obligadas a salir este año con flores de plástico ante los numerosos gastos que tiene debido al mantenimiento y reparación de bienes culturales de interés público y patrimonio de la humanidad. Y este mantenimiento, cuando no es sufragado por el obispado (que también anda escasito de capital debido a que tiene que mantener demasiado patrimonio del que la administración no acierta a querer hacerse cargo si no es secularizándolo) es necesario ir mendigando a las instituciones para que dejen alguna limosna que permita parchear el problema. De esta forma, la ingeniería económica que tienen que realizar los tesoreros para sobrevivir cada año es impresionante. Otros festejos como los toros, se financian también con dinero público a pesar de que este asunto lo lleva una empresa y cobra por su disfrute a precios más altos que la mismísima monumental de las ventas en una plaza en la que se goza con la rodilla del trasero clavaíta en la espalda mientras uno no sabe donde colocarla respecto al de delante.

Por ello, resulta necesario y prioritario exigir al ayuntamiento de nuestra ciudad que tenga como principal fiesta de Cáceres a la Semana Santa. Que esta, goce de preferencia a la hora de ser subvencionada ya que es la que más ingresos genera para la ciudad. No obstante, las Cofradías cacereñas deben esforzarse más por generar ingresos de otras fuentes distintas de los fondos públicos y a la vez los cofrades han de mostrarse más receptivos y participativos respecto a aquellos proyectos en los que se embarque la Cofradía. Es fundamental, sobre todo en este momento, que las Hermandades dejen aparcados sus proyectos de enriquecimiento patrimonial y artístico para dedicar todas sus fuerzas, económicas y de labor humana, hacia las labores y donaciones de caridad para con esas familias que están pasando momentos de necesidad.

Julián

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