Suspiros de Cáceres - Nazareno cacereño -


Y ahí se acerca con su cruz a cuestas el que de Santiago llega. Así se muestra, con su mirada previa a un desvanecimiento, con su andar sereno y con su cruz de carey haciendo aun más bello su paseo por las nubes. Hoy, de madrugada sale el Nazareno a escuchar a Juan Corrales desgarrar su alma. Hoy, saldrá el Señor a dar amparo a esos corazones que le siguen tras sus pasos con la iluminada esperanza de una vela encendida. Tú, Jesús, eres el lucero que nos alumbra de noche y eres el cirio que se derrite de día. Eres la espinita clavada que atraviesa de amor nuestras vidas y eres el aliento seco, cansado y revuelto de cada Viernes Santo cuando sale tu paso a recorrer senderos y callejas de nuestra ciudad. Eres, en definitiva, el símbolo y el arca donde depositamos nuestra fe los cacereños. Cáceres y sus cacereños presumen primero de tí, de tener su Nazareno y después ya presumen del resto. La parte antigua de Cáceres no deja de ser tu feudo, el adarve el altar donde se sitúa el maestro cuando algo ha de enseñar y el Arco de la Estrella tu lugar para demostrar que tú eres el rey de los cielos de día y en la madrugá. ¡Qué salga el Nazareno!¡Qué salga y que no entre! ¡qué el mundo necesita ver al que se entregó a la muerte! Da igual que vaya con la lisa o la bordada, en silenco o con la banda, lo único que hace falta para tener fe, es detenerse un instante a observar esa mirada.

Julián

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