Suspiros de Cáceres - rostro de Dios -



Sentenciado, tu rostro acoge como ninguno las almas apesadumbradas que acuden a ti buscando refugio. No refleja tu cara sorpresa alguna y ni siquiera el temor de lo que esta por venir ensombrece tu figura. Simplemente se descubre una piel amoratada y que oculta entre lágrimas y heridas el dolor por la injusticia y por la desilusión constante. Esos ojos empapados en lágrimas son testigos a diario de tantas maldades y traiciones hechas por quienes en Jerusalén salvaste. Pareces preguntarte de qué sirve entregarte a una muerte dolorosa y humillante si nosotros no aprendemos y te abandonamos de nuevo. Señor de la Salud atrae hacia ti a esas personas que caminamos errantes cuando no vivimos en Cristo. No dejes que nos separemos de tu mano y guíanos en nuestra vida diaria.

Julián

No hay comentarios: