
Comienza el mes de diciembre, el de la Navidad del Señor, con los cultos a Nuestra Señora del Sagrario. La pureza que la invade todo el año inunda la iglesia de Santiago con la Inmaculada Concepción de la mujer recién convertida en Sagrario y arca de la salvación proclamada con gloria por el ángel Gabriel. Y en ese momento, sus ojos estallarán de alegría soltando cuatro luceros que alumbran toda una cofradía. En silencio, roneando, recibe la Señora el culto de cada día, impaciente y aguardando que vengan sus fieles a rendirse en besamano.
Impresionante imagen la que tomó Elizabeth el pasado verano de Nuestra Señora del Sagrario. Una exhaltación a la belleza de María, mostrada desde la maestría de Dubé a la hora de representar el arca desgarrado por las penas y empapado entre el llanto.
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