Cansancio cofrade. Capítulo V Jueves Santo por la tarde

Tras las más de 4 horas de recorrido con la Sagrada Cena es el momento de reponer fuerzas. Una buena comida, una buena siesta, algunas torrijas para merendar y a la Vera Cruz. Una cofradía humilde donde las halla, que con el dinero del cepillo que se pasa previo a la procesión realiza siempre alguna obra de caridad. El ambiente que se vive en cada paso es diferente al del resto de cofradías, suele ser algo distendido pero a su vez de hermandad y amistad. Ese hermano al que solo ves en ese momento de la Semana Santa pero con el que tienes una confianza como si lo vieses cada día. Es hora de comenzar la procesión tras el rezo y el cepillo. Nada más salir, en el beso de Judas rezamos un Padrenuestro por un hermano que lleva unos años con problemas bastante graves. A continuación, los fieles asistentes podrán ver una procesión que en muchos años no ha cambiado casi nada, ha respetado sus orígenes humildes, y se coloca en la calle para dar lo mejor de sí misma como cada año. Cuentan los viejos hermanos que durante la república y la guerra, salían con escopetas bajo el paso ya que en ocasiones, algunos "rojos" (utilizo el término para agrupar a las distintas secciones afines a la república y en ningún momento en tono despectivo) cortaban el paso a la cofradía intentando impedir que esta fuese fiel al recorrido, y en ocasiones era necesario sacar las escopetas de debajo del paso para abrirse camino. No se cuanto tiene esto de leyenda y cuanto de realidad. Desde luego es una anécdota curiosa que refleja las tensiones existentes durante la época. Volviendo a la actualidad, el paso de las imágenes únicas en la Semana Santa cacereña como la Oración en el huerto, El Beso de Judas o la Dolorosa de la Cruz por las calles de la parte antigua es espectacular, sobre todo cuando ya ha caído la noche. También es precioso ver que las imágenes salen al hombro, cosa no muy habitual en nuestra ciudad. Son imágenes de un tamaño relativamente alto ya que la Cruz de la Dolorosa o el olivo de La Oración en el huerto superan ampliamente los dos metros de altura. La llegada a la Plaza es un momento único para los hermanos de la cofradía. Cuando la vemos llena hasta la bandera para ver el paso de nuestras imágenes se nos llena el corazón de orgullo. Después llega el paso por el Arco de la Estrella y la subida de los Adarves. El esfuerzo es considerable. Los hermanos llegamos cansados pero animados por el transcurso de la procesión y porque aun resta lo mejor. En la plaza de San Mateo, se podrán apreciar los pasos todos juntos y escuchar la lectura de los pasajes correspondientes a la pasión de Cristo. Tras ello se dará por terminada la estación de penitencia y tocará entrar los pasos en el templo un año más. Es muy destacable el buen ambiente que se vive en esta cofradía y en la que gran cantidad de hermanos están siempre dispuestos a cualquier cosa por la hermandad. Una cofradía que se mantiene fiel a sus orígenes y que desde luego tiene enamorados a los corazones de los cacereños.

Es una pena no poder describir las procesiones del amor y el humilladero, pero nunca he podido asistir a ninguna de ellas, tan solo a la del humilladero de la madrugada (con la banda de la Sagrada Cena) y de la que tengo un vago recuerdo por la escasa edad que tenía. Por ello invito a cualquiera que participe en ellas a que me envíe un artículo y yo lo publicaré con su nombre con mucho gusto.

Julián

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