Cansancio cofrade. Capítulo VI Viernes Santo hasta las 3 de la tarde



Estaban riquísimas las torrijas de mama, pero aun así no hemos recuperado las fuerzas necesarias. Rápidamente, y sin descanso, subimos a las traseras de San Mateo, de donde Saldrá el Cristo más grande de nuestra ciudad, este no es otro que el Santísimo Cristo de la Expiración. La imagen muestra al Señor crucificado, con la cara de agonía de un Dios que vive sus últimos momentos como ser humano. El Señor aun se muestra poderoso pero su cara de angustia refleja que el final esta cerca. Detrás de Él irá María Santísima de Gracia y Esperanza. ¡Vaya carita que lleva la Señora!, su belleza tan solo es comparable con el dolor que lleva en su corazón, el cual se encuentra atravesado por un puñal dorado que representa el dolor divino de perder al hijo de Dios. Aquel que nació de las entrañas de esa mujer pura y entregada a Dios. Sé del esfuerzo que han realizado muchos miembros de esta cofradía para poder sacar esta imagen a la calle, y por ello no me importa ayudarles con tal de que el Cristo de la Expiración y María Santísima de Gracia y Esperanza lleguen al corazón de los cacereños un año más. El cansancio cofrade hace que mi cuerpo apenas pueda mantenerse en pie. Los hombros están tan doloridos que ya no sabes ni con cual cargar. Pero cuando ves la ilusión de cofrades que solo salen en esta procesión, cuando ves que llevan todo el año esperando con las mismas ganas que tenías tu el Miércoles Santo de enseñar al pueblo de Cáceres de nuevo a tu Esperanza, en ese momento te das cuenta de que debes ayudarles en lo que puedas para que puedan cumplir su ilusión (digo esto porque no soy hermano de la cofradía, pero asisto con túnicas prestadas. Y lo hago porque muchos hermanos que son de la cofradía inexplicablemente no asisten a esta bella expresión de fe). Además, tendré el honor de llevar a María sobre mis doloridos hombros de nuevo, y eso no tiene precio. Sin más preámbulos, sale la procesión. Cada vez que esta cofradía pasa frente a una iglesia, la cofradía que sale de ese templo saca a la puerta sus estandartes y los hermanos del Cristo le harán una reverencia agachándose los de delante y levantándolo los de detrás. En el caso de la cofradía de Los Ramos, la Virgen de la Esperanza saldrá a la puerta de San Juan aun bajo palio, para ver como el Cristo de los Estudiantes es elevado al cielo y como el Cristo de la Expiración realiza la reverencia junto al paso de María de Gracia y Esperanza. Otro punto clave de la procesión será la subida a la carrera de la calle Clavellinas. La expectación para ver estos momentos es muy grande. El pueblo cacereño le tiene mucho cariño a esta Hermandad. Esto no es una mera casualidad. La puesta en escena de esta cofradía es cuando menos espectacular: con esa forma de levantar los pasos al cielo, con ese gran número de capuchones con túnica blanca o negra y con capirote azul... Pero sin duda el momento culmen de este Viernes Santo, se produce en la Plaza de San Mateo, poco antes de las 3 de la tarde, se colocan frente a frente los dos pasos. Cristo pide a Dios que perdone a aquellos que lo han crucificado, en una nueva muestra de amor, ejerciendo otra vez pedagogía sobre nosotros, mostrándonos como Él perdonó hasta el último instante. Poco después el Señor encomendará su espíritu a Dios, y expirará. Ver todo esto desde fuera, es muy bonito, pero verlo mientras tienes en tus hombros a la Virgen María, es algo casi indescriptible y por supuesto, precioso. El verduguillo apenas te deja ver nada, simplemente, consigues ver por esos agujeritos, la cara del Señor, un Dios fatigado, agonizante, pero que no duda en gastar sus últimas fuerzas en darnos sus últimas enseñanzas antes de morir, un Dios que no deja de mostrar su amor en ningún momento...
Jesús ha muerto. Son las tres de la tarde y una fuerte brisa hace que vuelen las capas de los nazarenos. Un puñal dorado traspasa el corazón de María, que rompe a llorar, derramando lágrimas de diamantes, que caen sobre mi corazón, y lo desgarran de nuevo. Déjame secarte esas lágrimas de plata, que no empañen tu cara divina, que estabas preciosa esta mañana, y ahora, con tu hijo muerto, tu cara, ay tu cara se llena de diamantes y yo también muero al mirarte.
Los pasos se recogen y no tengo fuerzas ni para quitarme la túnica. Llevamos más de 30 horas sin dormir, y gran parte de ellas las hemos pasado con un paso al hombro. No te compadezcas del cofrade que va cansado, porque él lo hace por su Cristo amado, le llena de orgullo llevarlo, y derrama sus lágrimas al mirarlo. No tengo miedo a decir, que por unos instantes me he llegado a dormir, mientras llevaba a la Virgen cargando. Es en este momento, donde sientes que no puedes dar ni un paso más. Estas roto, pero también es cierto que llevas todo el año esperándolo. Pero no te quedan fuerzas. Te pregunta tu padre si vas a ir al Santo Entierro, y aunque no te lo creas dudas la respuesta, y no te atreves ni a contestar.
Es una pena no poder describir en el artículo a la cofradía de los Estudiantes, que desde luego hace uno de los desfiles más bonitos de nuestra ciudad. Puedo comentar que es precioso el acto que hacen frente a la Virgen de la Esperanza cuando llegan a San Juan, levantando el paso sobre las manos de los hermanos de carga. También he podido ver el final de la procesión, cuando suena el novio de la muerte en los últimos pasos de este impresionante Cristo, que con orgullo mecen sus hermanos al llegar a Santo Domingo.

Julián

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