Una vez más, Macarena
Qué le vamos a hacer si es la Madre de Dios...
Ella no baila, ni ronea, ni se vuelca...
Ella simplemente camina llorosa tras su hijo sentenciado a muerte
recogiendo por el sendero cada uno de los ruegos de sus fieles
que los varales ya tienen bastante con ir llorando a su lao
Hay que seguí iguá, iguá, iguá mi arma.
Siempre de Frente.
Entrada de la Esperanza Macarena 1993
Julián
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